Un año y medio tras el crack de Wall Street y en plena presidencia española de la Unión Europea (UE), la situación de las resistencias y los movimientos sociales en el Estado español está marcada por una tibia respuesta frente a la crisis. Así lo muestran, las hasta ahora débiles movilizaciones durante este semestre europeo. Atrás queda el optimismo que invadió a gran parte de los movimientos en el momento del derrumbe financiero, marcado por un visible desconcierto de las clases dominantes.
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