Lic.María Emma Belandria Ch.
Valencia, 15 de agosto de 2009-08-15
La urgencia de repensar las fuentes del derecho que legitiman las leyes, nos lleva a la consideración necesaria sobre la coherencia filosófica entre el origen de las instituciones jurídicas propias del modo de producción capitalista y las que sustentarán la nueva institucionalidad normativa del socialismo.
No me estoy refiriendo a la legitimidad de la Asamblea Nacional como órgano del Estado, ni tampoco al carácter constitucional de las leyes que allí se aprueban. Se trata de otro tema, relacionado desde luego, pero que se ubica históricamente en una fase diferente. Cuando hablamos de la filosofía del derecho nos referimos al conjunto de postulados que hacen posible la comprensión lógica de la norma, la aceptación colectiva de su fuerza como ley y el alcance político que la misma impone.
Adelanto que no planteo el problema como especialista en derecho y mucho menos como filósofa, porque ninguna de las dos experticias son mías. A lo sumo, una preocupación que se sustenta en la observación analítica de los numerosos instrumentos jurídicos que ha producido la revolución bolivariana. Es un hecho que se está diseñando una nueva superestructura jurídico-política. Se está introduciendo paulatinamente una normativa que desea sustituir los viejos preceptos legales que regulan las relaciones sociales. Pero... (Y es mi duda)
¿Se ha pensado en la razón originaria de ciertas y determinadas instituciones del derecho liberal-burgués?
Durante siglos de dominación, sabiamente calificados por Marx como historia de la lucha de clases, se ha vendido y hemos comprado la idea naturalista o divina de las leyes que nos rigen. Es como si en un determinado ciclo del año se produjo en la campiña el derecho de propiedad privada, y en otro territorio hubo un árbol que fructificó y produjo la pirámide Kelseniana de la estructura del Estado, y más tardecita, una siembra de hortalizas para consolidar libertad y derechos sociales sólo para paladares de sangre azul o que no sean tan negritos. Pero que no es así ¡Hereje!. Resulta que desde el cielo una voz le reveló la verdad a alguien, dijo que la mujer era para servir al hombre, que había un pueblo elegido, que se debía pagar diezmos y primicias a la iglesia, que el poder temporal debía estar sometido al poder de dios y las autoridades civiles debían organizar los gobiernos para la salvación del alma aunque los cuerpos se mueran de hambre. Revelación divina. Fruto natural.
¡¡NO!! El derecho es obra y producto de la gente. Las sacrosantas instituciones del derecho romano, los fundamentos filosóficos del Estado Moderno, las trajinadas técnicas jurídicas, tipologías, clasificaciones, metodologías y demás componentes requeridos para la formulación de las leyes son creación histórica de la dominación clasista, desde la legitimación del esclavismo, pasando por el orden feudal, hasta el poderoso capitalismo. Génesis, fondo y forma del derecho son consubstanciales a un tiempo histórico concreto. Entonces, cuando se quiere transformar el orden existente, de cajón que no puede hacerse reproduciendo la lógica, la forma, el fondo y el propósito que hizo posible esa dominación que deseamos superar.
Es mi modesta opinión que la Asamblea Nacional debe darle vuelta a la tortilla. Antes de permitirse a si mismos la formulación de una ley, deberían hacer la consulta nacional sobre la materia sobre la cual se desea legislar. ANTES, si quieren que se refleje la verdad en la LEY que el pueblo clama y espera. Plantear el objeto de estudio, abrir el debate sobre la educación, la propiedad de las tierras, la salud, el trabajo etc. Hacer el trabajo generador de la filosofía política que deseamos imprimir a la lógica de las normas jurídicas. Porque, sin faltar al respeto a nuestros queridos camaradas diputados, parece que se han asumido como la vanguardia ilustrada del pensamiento socialista y consultan a posteriori, cuando ya han diseñado el proyecto y está listo para salir del horno. No envainen ¡SOMOS EL PODER CONSTITUYENTE!
Es, desde el seno del Pueblo donde deben formularse los proyectos de ley. Seguir como vamos, es mantener la democracia representativa liberal burguesa. Sería muy buena idea que la Asamblea Nacional, Fiscalía, Tribunal Supremo de Justicia, Abogados y demás instancias donde se trajina con la formulación y aplicación de las leyes, abrieran un espacio para el estudio de la filosofía del derecho desde la óptica del poder popular, así otro gallo cantaría.
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